Independientemente de lo escrito sobre el tema, que todos deberíamos acatar, sabemos que juegan un papel trascendental en su desarrollo el ámbito familiar en el que padres y madres, desde los primeros años de vida, les inculquen formación en valores y potencien sus capacidades; y la escuela, que no sólo les proporciona conocimientos, sino que les permite socializar con otros.
Desafortunadamente vivimos una época en la que es inocultable la descomposición social, la pérdida de valores y de creencias, la violencia intrafamiliar, el irrespeto a la vida; es decir, experimentamos una realidad en la que los comportamientos humanos han sufrido toda clase de alteraciones movidos por factores endógenos y exógenos, en un mundo loco donde los afanes e influencias trastocan las prioridades, afectando gravemente la convivencia.

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